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Justicia Social e Igualdad

III Fira de la Solidaritat i la Interculturalitat de Sant Feliu de Llobregat

6 min de lectura auto_stories Bitácora
Por G. de la Fuente, Juan · ONGD CohesionART
III Fira de la Solidaritat i la Interculturalitat de Sant Feliu de Llobregat

El viernes 10 de octubre, la plaza de la Vila de Sant Feliu de Llobregat se convirtió en un espacio vivo de encuentro, participación y reconocimiento con la celebración de la III Fira de la Solidaritat i la Interculturalitat. La jornada formó parte de la programación de la Festa de Tardor y puso el cierre a la 2ª Quincena de la Solidaridad y la Interculturalidad, una programación municipal orientada a reivindicar la convivencia, la diversidad y el compromiso solidario de la ciudad.

La feria reunió a entidades, colectivos y ciudadanía en una jornada abierta que puso en valor la riqueza cultural del municipio y la importancia de seguir construyendo espacios comunes desde la solidaridad, la interculturalidad y la cultura de paz. Más que una actividad puntual, la Fira funcionó como una expresión pública del tejido comunitario de Sant Feliu: un lugar donde encontrarse, reconocerse y compartir propuestas que ayudan a fortalecer la convivencia.

Una quincena para reivindicar convivencia y diversidad

La 2ª Quincena de la Solidaridad y la Interculturalidad desplegó una programación diversa con actividades culturales, educativas, familiares y de reflexión ciudadana. Durante esos días, Sant Feliu acogió propuestas orientadas a trabajar cooperación, derechos humanos, diversidad cultural, antirracismo, participación ciudadana y cultura de paz.

En ese recorrido, la III Fira actuó como cierre simbólico y comunitario: un momento para llevar al espacio público todo aquello que la Quincena había trabajado desde distintos lenguajes, entidades y espacios de la ciudad.

Interculturalitat Viva: arte, comunidad y participación

Desde CohesionART, esta participación se enmarca dentro del proyecto Interculturalitat Viva: Art i Comunitat, una línea de trabajo que utiliza el arte, la cultura, el juego y la participación como herramientas para generar convivencia, abrir diálogos y fortalecer vínculos comunitarios.

En el marco de la Quincena, CohesionART desarrolló diferentes actividades orientadas a acercar la interculturalidad, la solidaridad y los derechos humanos a la ciudadanía desde una experiencia participativa. Entre ellas destaca la Yincana de los Derechos Humanos, una propuesta lúdica y educativa que permite trabajar valores fundamentales como la igualdad, la dignidad, la cooperación, la justicia, la libertad y el respeto a la diversidad.

La interculturalidad no se construye únicamente explicando la diversidad. Se construye creando espacios donde esa diversidad pueda ser vivida, compartida y reconocida. Por eso, las actividades impulsadas por CohesionART buscan acercar lenguajes artísticos, dinámicas participativas y recursos pedagógicos que ayuden a mirar al otro desde el respeto, no desde el prejuicio.

La Fira permitió precisamente eso: encontrarnos en un espacio común, compartir propuestas, escuchar otras voces y recordar que la solidaridad, los derechos humanos y la interculturalidad no son conceptos abstractos, sino prácticas cotidianas que se construyen en el territorio.

La Yincana de los Derechos Humanos: aprender jugando

La Yincana de los Derechos Humanos es una actividad diseñada para acercar los derechos fundamentales de una forma accesible, participativa y vivencial. A través del juego, el recorrido por estaciones, las preguntas, los retos y la reflexión colectiva, las personas participantes pueden conectar los derechos humanos con situaciones reales de convivencia, inclusión, diversidad y justicia social.

Su valor está en que transforma contenidos que a veces pueden parecer lejanos o teóricos en una experiencia concreta. La actividad permite que niñas, niños, jóvenes, familias y ciudadanía se acerquen a los derechos humanos desde la participación activa, comprendiendo que cada derecho tiene relación con la vida cotidiana: cómo convivimos, cómo tratamos a las demás personas, cómo cuidamos los espacios comunes y cómo construimos una sociedad más justa.

Dentro de la Fira, esta actividad reforzó el carácter educativo y comunitario de la jornada, conectando la celebración de la diversidad con una mirada más profunda sobre la dignidad, la igualdad y la responsabilidad colectiva.

Una ciudad que se piensa desde la convivencia

La III Fira de la Solidaritat i la Interculturalitat mostró la importancia de generar espacios públicos donde entidades, vecinos y vecinas puedan participar activamente en la vida comunitaria. Cuando la cultura sale a la calle, deja de ser solo programación y se convierte en una forma de relación.

Este tipo de acciones son especialmente necesarias en un momento en que los discursos de miedo, rechazo o simplificación sobre la diversidad pueden debilitar la cohesión social. Frente a ello, la Fira reivindica otra manera de hacer ciudad: una ciudad que escucha, reconoce, celebra y entiende la diversidad como una riqueza compartida.

Cultura de paz y derechos humanos en el centro

El valor de la Quincena y de la Fira también está en su capacidad para conectar la realidad local con retos globales. La cooperación, los derechos humanos, las migraciones, el antirracismo y la cultura de paz no son temas lejanos: atraviesan la vida de los barrios, las escuelas, las entidades y las relaciones cotidianas.

Por eso, iniciativas como esta ayudan a hacer pedagogía social. Permiten hablar de solidaridad sin quedarse solo en el discurso, y de interculturalidad sin reducirla a una muestra folclórica. La cultura y el juego, cuando se trabajan con cuidado y sentido comunitario, pueden abrir preguntas, generar empatía y crear nuevas formas de aprender a convivir.

Un cierre que abre camino

La III Fira cerró la Quincena, pero también dejó abierta una línea de trabajo que continúa. Para CohesionART, Interculturalitat Viva: Art i Comunitat es una apuesta por seguir generando proyectos donde el arte, la educación, el juego y la participación sean herramientas al servicio de la convivencia.

La jornada nos recuerda que una ciudad cohesionada no se construye solo con infraestructuras, sino también con vínculos, espacios de encuentro y oportunidades para reconocernos en la diversidad.

Sant Feliu volvió a demostrar que la solidaridad y la interculturalidad forman parte de su tejido comunitario. Desde CohesionART seguiremos trabajando para que estos valores se transformen en experiencias, proyectos y acciones compartidas.

En CohesionART diseñamos actividades, talleres y experiencias participativas para trabajar derechos humanos, interculturalidad, convivencia y cultura de paz con centros educativos, ayuntamientos, entidades y familias.

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Conoce el proyecto completo

Interculturalitat Viva: Art i Comunitat

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