{"id":283738,"date":"2026-05-17T23:19:45","date_gmt":"2026-05-17T22:19:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cohesionart.org\/?p=283738"},"modified":"2026-07-28T19:20:11","modified_gmt":"2026-07-28T18:20:11","slug":"descolonizando-los-sistemas-de-genero-africanos-autoridad-parentesco-y-epistemologias-de-los-feminismos-africanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cohesionart.org\/ca\/descolonizando-los-sistemas-de-genero-africanos-autoridad-parentesco-y-epistemologias-de-los-feminismos-africanos\/","title":{"rendered":"Descolonitzaci\u00f3 dels sistemes de g\u00e8nere africans: autoritat, parentiu i epistemologies dels feminismes africans"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\">Una lectura de g\u00e9nero, parentesco y autoridad desde Oy\u011bw\u00f9m\u00ed, Amadiume, Nzegwu, Tamale y otras pensadoras africanas<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Nota del autor<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribo desde Barcelona, con el sesgo de quien accede a estas tradiciones mediante textos acad\u00e9micos, traducciones, conversaciones y vivencias en \u00e1frica occidental, no desde una inmersi\u00f3n directa en las sociedades que aqu\u00ed se nombran. Declararlo no es pedir disculpas, sino recordar que ning\u00fan saber es neutro. Este art\u00edculo no habla en nombre de \u00c1frica; intenta acercar un debate a lectores que, como yo, se aproximan desde fuera y necesitan hacerlo con respeto, precisi\u00f3n y prudencia.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Aba Women&#8217;s Riot<\/em> (La revuelta de las mujeres Aba)<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En noviembre de 1929, decenas de miles de mujeres igbo paralizaron el sureste de Nigeria: bloquearon mercados, atacaron s\u00edmbolos de la administraci\u00f3n colonial y deslegitimaron a jefes impuestos o reforzados por el gobierno brit\u00e1nico. La prensa imperial lo llam\u00f3 <em>Aba Women&#8217;s Riot<\/em>. Ellas lo nombraron <em>Ogu Umunwanyi<\/em>: la Guerra de las Mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No eran campesinas resignadas. Eran comerciantes, mediadoras, deliberadoras, sancionadoras p\u00fablicas y organizadoras de poder. Defend\u00edan instituciones pol\u00edticas femeninas que el imperio estaba desmontando o volviendo ilegibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este art\u00edculo cuenta una historia inc\u00f3moda para dos relatos a la vez. El primero dice que los derechos de las mujeres son una conquista occidental que \u00c1frica debe aprender. El segundo sostiene que las cosmovisiones africanas ya ten\u00edan todas las respuestas y que solo falta volver a un pasado puro. Ambos son falsos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdad es m\u00e1s interesante: <strong>en muchas sociedades africanas existieron formas de organizar g\u00e9nero, autoridad, parentesco y sexualidad que el binario colonial tradujo mal, rigidiz\u00f3 o atac\u00f3.<\/strong> Le\u00eddas hoy por pensadoras africanas contempor\u00e1neas, esas formas ofrecen recursos para enfrentar dos \u00f3rdenes que aprietan al mismo tiempo: el binario colonial que redujo identidades y el individualismo patriarcal contempor\u00e1neo que a\u00edsla cuerpos, privatiza cuidados y vac\u00eda comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es el segundo art\u00edculo de la serie sobre Ubuntu. El primero present\u00f3 <em>umuntu ngumuntu ngabantu<\/em> \u2014una persona es persona a trav\u00e9s de otras personas\u2014 como fundamento de una \u00e9tica comunitaria frente al individualismo. Este art\u00edculo a\u00f1ade una pregunta m\u00e1s inc\u00f3moda: si la persona se hace en relaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando las categor\u00edas coloniales deciden qui\u00e9n puede pertenecer, qui\u00e9n puede heredar, qui\u00e9n puede cuidar, qui\u00e9n puede gobernar y qu\u00e9 cuerpos quedan fuera del \u00abnosotros\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ubuntu no explica por s\u00ed solo los sistemas yor\u00f9b\u00e1, igbo, asante o hausa. Ser\u00eda una simplificaci\u00f3n. Aqu\u00ed funciona como hilo conductor: una forma de preguntar por la comunidad, la dignidad y la pertenencia desde epistemolog\u00edas africanas que no separan tan f\u00e1cilmente individuo y relaci\u00f3n, cuerpo y linaje, autoridad y responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos \u00f3rdenes que aprietan<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El binario colonial no invent\u00f3 todo patriarcado en \u00c1frica. Pero s\u00ed hizo algo profundo: en numerosos contextos congel\u00f3 o reorden\u00f3 desigualdades; donde hab\u00eda roles relacionales instal\u00f3 dos cajas; donde hab\u00eda instituciones femeninas con autoridad propia las apart\u00f3 por incomprensibles; donde hab\u00eda costumbre viva fabric\u00f3 \u00abley consuetudinaria\u00bb por escrito. Despu\u00e9s entreg\u00f3 ese armaz\u00f3n a las \u00e9lites poscoloniales como si fuera tradici\u00f3n aut\u00e9ntica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hombre o mujer. Jefe o esposa. Espacio p\u00fablico o privado. Autoridad o cuidado. Familia leg\u00edtima o desviaci\u00f3n. No eran simples categor\u00edas para describir la realidad: eran herramientas para administrarla. Ordenaban cuerpos, derechos, herencias, trabajos y silencios. Y, con el tiempo, esa clasificaci\u00f3n pol\u00edtica quiso hacerse pasar por naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El individualismo patriarcal contempor\u00e1neo opera de otra manera, pero produce un efecto parecido: empobrece la relaci\u00f3n y rompe los v\u00ednculos que sostienen la vida com\u00fan. Organiza la vida midiendo el valor de cada persona por su productividad, trata el cuidado como asunto privado y privatiza la pertenencia. Promete libertad, pero produce aislamiento. Habla de autonom\u00eda, pero deja intacta una divisi\u00f3n patriarcal del trabajo: unas personas sostienen, otras acumulan; unas cuidan, otras deciden; unas reparan, otras nombran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero fija identidades desde fuera. El segundo rompe v\u00ednculos desde dentro. El binario colonial reduce la complejidad de los cuerpos y las instituciones; el individualismo patriarcal convierte la vida com\u00fan en carga privada. En ambos casos, la relaci\u00f3n queda empobrecida: o se ordena por jerarqu\u00eda, o se abandona al mercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a esos dos \u00f3rdenes, las cosmovisiones africanas no son una postal ex\u00f3tica. Son pensamiento pol\u00edtico. Y nos obligan a mirar una cuesti\u00f3n central: el g\u00e9nero binario, tal como lo universaliz\u00f3 la modernidad colonial, no es una verdad eterna de la vida humana. Es una tecnolog\u00eda hist\u00f3rica de clasificaci\u00f3n, poder y administraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cuando el cuerpo no decid\u00eda el destino<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1997, la soci\u00f3loga nigeriana Oy\u00e8r\u00f3nk\u1eb9\u0301 Oy\u011bw\u00f9m\u00ed public\u00f3 <em>The Invention of Women<\/em>. Su tesis fue inc\u00f3moda: en el viejo orden Oyo-Yor\u00f9b\u00e1, el g\u00e9nero no era el principio organizador primario de la vida social; ese papel lo cumpl\u00eda la <em>seniority<\/em>, la edad relativa y la precedencia en el linaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lengua yor\u00f9b\u00e1 no marca g\u00e9nero en sus pronombres como lo hacen el ingl\u00e9s o el castellano. Los t\u00e9rminos <em>oko<\/em> e <em>iyawo<\/em>, que los brit\u00e1nicos tradujeron como \u00abmarido\u00bb y \u00abesposa\u00bb, no designan sexos fijos sino posiciones. <em>Oko<\/em> remite al miembro antiguo del linaje, con precedencia y autoridad relativa; <em>iyawo<\/em> a quien acaba de entrar, normalmente por matrimonio. Una mujer pod\u00eda ocupar la posici\u00f3n de <em>oko<\/em> frente a quien entrara en su familia. Lo era por antig\u00fcedad, no por anatom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oy\u011bw\u00f9m\u00ed llam\u00f3 \u00abbio-l\u00f3gica\u00bb a la l\u00f3gica occidental que lee los cuerpos como mapa social. Ver es clasificar. Clasificar, jerarquizar. Cuando llegaron los administradores brit\u00e1nicos, no pod\u00edan imaginar con facilidad una organizaci\u00f3n social que no partiera del cuerpo sexuado como fundamento de la autoridad. As\u00ed que impusieron su lectura y rebautizaron \u00abtradici\u00f3n\u00bb lo que ellos mismos estaban instalando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le\u00edda junto a Ubuntu, esta idea desplaza la pregunta. La persona no aparece primero como cuerpo aislado, cerrado y clasificado, sino como posici\u00f3n dentro de una red de relaciones. No se trata de negar el cuerpo, sino de negar que el cuerpo deba convertirse autom\u00e1ticamente en destino pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cr\u00edtica de Bibi Bakare-Yusuf vale la pena: una lengua no es un espejo limpio de la vida social. Que no haya pronombre de g\u00e9nero no prueba por s\u00ed solo que no existieran desigualdades. Adem\u00e1s, convertir la <em>seniority<\/em> en explicaci\u00f3n total puede idealizar el pasado. Su cr\u00edtica no descarta a Oy\u011bw\u00f9m\u00ed; la obliga a precisar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Importa detenerse aqu\u00ed. Descolonizar no significa afirmar que antes del colonialismo no exist\u00eda conflicto, desigualdad o violencia. Significa no aceptar que las categor\u00edas coloniales sean el \u00fanico idioma posible para comprender esas realidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Descolonizar no es nostalgia. Es trabajo cr\u00edtico sobre lo que realmente ocurri\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Parentescos que no caben en la familia nuclear<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el sureste de Nigeria, Ifi Amadiume document\u00f3 en <em>Male Daughters, Female Husbands<\/em> instituciones que descolocan la mirada occidental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las llamadas \u201chijas varones\u201d<\/strong>: el t\u00e9rmino es una traducci\u00f3n anal\u00edtica para describir una posici\u00f3n de parentesco dentro de determinados sistemas igbo. No designa una identidad masculina en sentido contempor\u00e1neo, sino la posibilidad de que una hija asumiera derechos y responsabilidades asociados al hijo cuando la continuidad del linaje lo requer\u00eda. En esos casos pod\u00eda mantener el v\u00ednculo con la casa paterna, heredar o custodiar bienes, sostener obligaciones rituales y preservar la memoria familiar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los llamados \u201cesposos femeninos\u201d<\/strong>: tambi\u00e9n aqu\u00ed hablamos de una posici\u00f3n social, no de una identidad de g\u00e9nero moderna ni necesariamente de una relaci\u00f3n sexual o rom\u00e1ntica entre mujeres. Una mujer con recursos propios pod\u00eda ocupar la posici\u00f3n de esposo dentro de un arreglo de parentesco: pagar el precio matrimonial, incorporar una esposa a su casa y asegurar descendencia, herencia y continuidad del linaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No proyectemos categor\u00edas actuales sobre estas instituciones. No equivalen sin m\u00e1s a relaciones l\u00e9sbicas modernas ni a identidades trans. Son arquitectura pol\u00edtica: decid\u00edan continuidad de linaje, derechos sobre la tierra, alianzas econ\u00f3micas y organizaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed se desmorona otro pilar del patriarcado moderno: la familia nuclear como \u00fanica forma leg\u00edtima de parentesco. En estos sistemas, el parentesco no depend\u00eda solo de una pareja heterosexual nuclear, ni el rol social pod\u00eda deducirse de la anatom\u00eda. Hab\u00eda posiciones, obligaciones, alianzas, memoria y continuidad. El cuerpo importaba, pero no siempre ordenaba todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amadiume no describe un para\u00edso igualitario. Su obra muestra un sistema complejo, con autoridad femenina real pero tambi\u00e9n con l\u00edmites, dependencia material y jerarqu\u00edas internas. Esa precisi\u00f3n evita tanto la idealizaci\u00f3n como la caricatura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mujeres igbo tuvieron mercados, deliberaci\u00f3n colectiva y autoridad ritual. El mercado era espacio de poder. Cuando lleg\u00f3 la administraci\u00f3n brit\u00e1nica, vio desorden donde hab\u00eda equilibrio y anomal\u00eda donde hab\u00eda autoridad femenina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le\u00eddo desde el horizonte de Ubuntu, el caso igbo muestra que la comunidad no es una suma de individuos aislados. Es una red de obligaciones, memoria, autoridad y continuidad. Pero tambi\u00e9n recuerda algo igual de importante: esa red solo puede llamarse comunitaria si no convierte la diferencia en subordinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Autoridad femenina y gobierno<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Onitsha, Nkiru Nzegwu reconstruy\u00f3 la figura de la Omu. No era \u00abla esposa del rey\u00bb, sino una autoridad pol\u00edtica con jurisdicci\u00f3n propia: ten\u00eda consejo, funciones econ\u00f3micas, capacidad de mediaci\u00f3n y representaci\u00f3n p\u00fablica. Funcionaba en paralelo al Obi, el monarca masculino, no bajo \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los yor\u00f9b\u00e1 existi\u00f3 la Iyalode, un cargo de alto rango vinculado a redes de mercado y a la representaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres. En distintos contextos, la Iyalode particip\u00f3 en la deliberaci\u00f3n p\u00fablica y ocup\u00f3 un lugar relevante en la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y comunitaria. No era un t\u00edtulo dom\u00e9stico, sino una posici\u00f3n de autoridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los asante, las <em>Ohemaa<\/em> o Reinas Madres ten\u00edan atribuci\u00f3n reconocida en la selecci\u00f3n del nuevo monarca y custodiaban la memoria geneal\u00f3gica del linaje real. No eran consortes ceremoniales: custodiaban la genealog\u00eda pol\u00edtica del reino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no es solo una excepci\u00f3n geogr\u00e1fica de \u00c1frica Occidental. Christine Saidi, al estudiar sociedades del \u00c1frica centro-oriental temprana, reconstruye formas de autoridad femenina a partir de vocabulario pol\u00edtico, parentesco, agricultura, ritual y memoria hist\u00f3rica. Lo que emerge no es un monopolio masculino universal, sino equilibrios variables donde la autoridad femenina pod\u00eda ser estructural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvamos a la Guerra de las Mujeres de 1929 con esto en la cabeza. No fue una revuelta espont\u00e1nea de v\u00edctimas, sino el ejercicio organizado de instituciones pol\u00edticas femeninas amenazadas. Judith Van Allen describi\u00f3 uno de esos repertorios de sanci\u00f3n colectiva: el <em>sitting on a man<\/em>, tambi\u00e9n traducido como \u201chacer la guerra a un hombre\u201d. Mujeres organizadas se reun\u00edan ante la casa o el lugar de trabajo de quien hab\u00eda abusado de su posici\u00f3n, cantaban, bailaban, ridiculizaban p\u00fablicamente su conducta, ocupaban su espacio y lo presionaban hasta forzar reparaci\u00f3n o p\u00e9rdida de legitimidad. En 1929, esa l\u00f3gica comunitaria de sanci\u00f3n se ampli\u00f3 contra los jefes y tribunales coloniales. El imperio respondi\u00f3 con tiros. Murieron decenas de mujeres. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lecci\u00f3n es clara: una comunidad no solo se reconoce por c\u00f3mo cuida, sino tambi\u00e9n por su capacidad de corregir el abuso. No toda relaci\u00f3n merece llamarse comunidad; una que no puede sancionar al poderoso es dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este punto toca directamente a nuestro presente. El patriarcado se sostiene, entre otras cosas, sobre la idea de que la autoridad masculina es natural y la autoridad femenina es excepci\u00f3n. Estas instituciones muestran otra cosa: que la autoridad puede ser relacional, dual, distribuida y situada. No siempre fue monopolio masculino. Y cuando se volvi\u00f3 monopolio, muchas veces hubo una administraci\u00f3n colonial, religiosa o estatal trabajando para que as\u00ed pareciera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La costumbre no es intocable<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las operaciones m\u00e1s eficaces del colonialismo fue hablar en nombre de la tradici\u00f3n mientras la transformaba. Sylvia Tamale distingue entre derecho consuetudinario estatal y derecho consuetudinario vivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero es la costumbre fijada por administraciones coloniales, tribunales y Estados poscoloniales. Se presenta como tradici\u00f3n, pero es tradici\u00f3n seleccionada, escrita y congelada. El segundo remite a pr\u00e1cticas comunitarias cambiantes, negociadas en la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mahmood Mamdani explic\u00f3 este proceso como una forma de \u00abdespotismo descentralizado\u00bb: el colonialismo no destruy\u00f3 todas las costumbres; seleccion\u00f3 algunas, las endureci\u00f3 y las us\u00f3 para administrar. Lo que hab\u00eda sido relaci\u00f3n viva se convirti\u00f3 en regla r\u00edgida. Y las reglas m\u00e1s r\u00edgidas afectaron, con frecuencia, a las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tamale no contrapone de manera simple tradici\u00f3n y derechos modernos. Hay tradiciones que sostuvieron poder femenino. Hay normas llamadas tradicionales que son productos coloniales. La tarea no es escoger, sino descolonizar ambos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed Ubuntu ofrece una pregunta \u00fatil: si la persona se realiza en relaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n produce una norma que expulsa, silencia o despoja? Una viuda sin tierra, una joven sin voz, una mujer atrapada por una regla matrimonial que nadie negoci\u00f3 con ella, no necesitan \u00fanicamente pertenecer. Necesitan que la pertenencia sea justa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La costumbre viva puede reparar. La costumbre congelada puede dominar. La diferencia importa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sexualidades antes del C\u00f3digo Penal<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2008, Human Rights Watch public\u00f3 <em><a href=\"https:\/\/www.hrw.org\/report\/2008\/12\/17\/alien-legacy\/origins-sodomy-laws-british-colonialism\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.hrw.org\/report\/2008\/12\/17\/alien-legacy\/origins-sodomy-laws-british-colonialism\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">This Alien Legacy<\/a><\/em>, un informe que muestra c\u00f3mo muchas leyes que hoy criminalizan relaciones entre personas del mismo sexo en pa\u00edses africanos proceden de c\u00f3digos penales coloniales brit\u00e1nicos. La Secci\u00f3n 377, redactada para la India en 1860, se export\u00f3 despu\u00e9s a otros territorios bajo dominio imperial: Sud\u00e1n la recibi\u00f3 en 1899; Uganda, en 1950. La criminalizaci\u00f3n legal tiene fecha y origen documentados, y en numerosos casos procede del derecho colonial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso no significa que todas las sociedades africanas precoloniales fueran sexualmente liberales en sentido moderno. Significa que exist\u00edan instituciones, pr\u00e1cticas y categor\u00edas que el binario colonial no pod\u00eda leer, y que la criminalizaci\u00f3n actual tiene una historia colonial concreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el norte de Nigeria, entre los hausa, exist\u00edan los <em>yan daudu<\/em>: hombres biol\u00f3gicos con expresiones de g\u00e9nero femeninas, integrados en redes econ\u00f3micas, sociales y rituales. Rudolf Pell Gaudio mostr\u00f3 que pod\u00edan cumplir funciones clave en cocinas ceremoniales, comercio y celebraciones urbanas. Su investigaci\u00f3n no convierte a los <em>yan daudu<\/em> en una categor\u00eda LGBT contempor\u00e1nea; muestra algo m\u00e1s importante: que las sociedades africanas han tenido gram\u00e1ticas propias para vidas, roles y expresiones no normativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marc Epprecht advierte que no conviene confundir pr\u00e1cticas hist\u00f3ricas no normativas con identidades contempor\u00e1neas fijas. Una cosa es documentar formas diversas de g\u00e9nero y sexualidad; otra, proyectar categor\u00edas actuales sobre contextos que ten\u00edan sus propias gram\u00e1ticas sociales, rituales y pol\u00edticas. Esa distinci\u00f3n no debilita el argumento: lo hace m\u00e1s preciso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No podemos afirmar que \u201c\u00c1frica era queer\u201d sin simplificar, porque estar\u00edamos trasladando categor\u00edas contempor\u00e1neas a mundos que no se nombraban as\u00ed. Pero tampoco podemos aceptar que la diversidad sexual sea ajena a \u00c1frica, porque esa idea repite una gram\u00e1tica moral colonial y misionera. La primera frase proyecta demasiado; la segunda borra demasiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que s\u00ed podemos decir con rigor es esto: las sociedades africanas han producido formas propias de nombrar, regular o integrar cuerpos, roles y v\u00ednculos que no encajan en el binario colonial. Cuando alguien presenta hoy la diversidad sexual como una amenaza importada, no est\u00e1 defendiendo una pureza anterior al imperio; muchas veces est\u00e1 heredando parte de su vocabulario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sylvia Tamale sostiene que la descolonizaci\u00f3n del g\u00e9nero no puede detenerse en la bandera ni en el idioma oficial; tiene que llegar al cuerpo. Y ah\u00ed el horizonte de Ubuntu vuelve a abrir una pregunta: si una persona es persona a trav\u00e9s de otras personas, \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando una ley, una iglesia, un Estado o una comunidad niegan a ciertos cuerpos la posibilidad de ser reconocidos como parte plena del \u00abnosotros\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vocabularios para transformar el g\u00e9nero<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las pensadoras africanas no solo documentan sino que proponen. Frente a un feminismo importado que a veces lleg\u00f3 cargado de categor\u00edas inaplicables, desarrollaron marcos propios para transformar el g\u00e9nero desde dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Molara Ogundipe-Leslie acu\u00f1\u00f3 el Stiwanismo \u2014<em>Social Transformation Including Women in Africa<\/em>\u2014 para nombrar una transformaci\u00f3n social que incluye a las mujeres africanas sin copiar esquemas externos. Su diagn\u00f3stico fue preciso: la liberaci\u00f3n no puede ser proyecto individual ni r\u00e9plica de agendas del Norte. Tiene que atacar simult\u00e1neamente el colonialismo, el patriarcado, la pobreza y la opresi\u00f3n interiorizada. Su imagen de las \u00abseis monta\u00f1as\u00bb sobre la espalda de las mujeres africanas lo resume: la opresi\u00f3n llega de varios frentes, y una sola respuesta no alcanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Obioma Nnaemeka formul\u00f3 el nego-feminismo: feminismo de la negociaci\u00f3n y sin ego. No es una invitaci\u00f3n a callar; es estrategia pol\u00edtica situada. En contextos donde la confrontaci\u00f3n directa puede aislar a las mujeres de sus comunidades y cerrar posibilidades de cambio, conocer el terreno es condici\u00f3n previa para transformarlo. La negociaci\u00f3n no es sumisi\u00f3n cuando permite mover estructuras sin romper redes vitales de supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amina Mama advirti\u00f3 contra la <em>femocracy<\/em>: la cooptaci\u00f3n estatal del lenguaje feminista en oficinas, indicadores y programas gubernamentales que no transforman estructuras reales. Una ley de igualdad o una oficina de g\u00e9nero que no cambia la distribuci\u00f3n real del poder y del trabajo no es logro feminista; es maquillaje institucional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juntas, estas propuestas apuntan a lo mismo: las transformaciones de g\u00e9nero en \u00c1frica no se importan ni se decretan. Se negocian, se construyen desde dentro y se defienden frente a la cooptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n nos ense\u00f1an algo para leer Ubuntu: la comunidad no es un simple valor positivo. Es un campo de disputa. Puede proteger, pero tambi\u00e9n exigir silencio. Puede sostener, pero tambi\u00e9n extraer cuidado. Por eso las epistemolog\u00edas feministas africanas no debilitan Ubuntu: lo hacen m\u00e1s capaz de cumplir lo que promete.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que puede aprender el Norte Global<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las cosmovisiones africanas no son piezas de museo. Son pensamiento pol\u00edtico capaz de interpelar tambi\u00e9n al Norte Global.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El binario r\u00edgido sigue organizando nuestras instituciones: documentos, ba\u00f1os, leyes, herencias, familias, expectativas laborales, modelos de crianza, lenguajes religiosos y pol\u00edticas p\u00fablicas. La familia nuclear sigue present\u00e1ndose como medida de normalidad, aunque la vida real est\u00e9 llena de abuelas cuidadoras, redes migrantes, amistades que sostienen, hogares recompuestos, maternidades comunitarias y parentescos elegidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El patriarcado sigue llamando \u00abnatural\u00bb a lo que es reparto hist\u00f3rico del poder. Y el individualismo contempor\u00e1neo a\u00f1ade otra herida: nos pide vivir como si no debi\u00e9ramos nada a nadie, mientras dependemos de cuidados que casi nunca se reconocen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las cosmovisiones africanas aqu\u00ed recorridas no se pueden copiar. No son recetas exportables. Pero s\u00ed abren preguntas que el Norte Global necesita escuchar con humildad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si dej\u00e1ramos de pensar el g\u00e9nero como destino binario y empez\u00e1ramos a pensarlo como relaci\u00f3n social situada?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si dej\u00e1ramos de tratar la familia nuclear como \u00fanica forma leg\u00edtima de parentesco?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si la autoridad no se midiera por dominio, sino por responsabilidad ante la comunidad?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si la justicia no fuera solo castigo, sino reparaci\u00f3n de v\u00ednculos da\u00f1ados?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ubuntu, le\u00eddo junto a estas epistemolog\u00edas, no niega la individualidad. Niega la fantas\u00eda de que una persona pueda construirse sola. Pero tambi\u00e9n nos recuerda que la relaci\u00f3n solo es justa cuando no devora la diferencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Volver a 1929: cuando el \u201cdisturbio\u201d era pol\u00edtica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1929 las mujeres igbo no salieron a la calle para pedir permiso a la modernidad. Salieron porque conoc\u00edan el peso de sus mercados, de sus redes, de sus formas de sanci\u00f3n y de su autoridad. El imperio las llam\u00f3 disturbio. Ellas sab\u00edan que era pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi un siglo despu\u00e9s, las pensadoras africanas que hemos recorrido hacen algo parecido en el terreno de la teor\u00eda: retiran legitimidad a las categor\u00edas que llegaron como universales y muestran que el mundo fue m\u00e1s ancho que el binario que quiso gobernarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No defienden un pasado puro. Defienden la capacidad de leer ese pasado con precisi\u00f3n. Y, sobre todo, defienden el derecho a imaginar futuros desde recursos que el binario colonial despreci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leerlas junto a Ubuntu no debilita Ubuntu. Lo vuelve m\u00e1s concreto. Una persona es persona a trav\u00e9s de otras personas, s\u00ed; pero esas relaciones deben poder nombrar la diferencia sin convertirla en jerarqu\u00eda, construir autoridad sin volverla dominaci\u00f3n y sostener comunidad sin sacrificar a quienes la cuidan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata de copiar instituciones que pertenecen a culturas concretas, con lenguas, lugares y memorias propias. Se trata de aprender otra forma de hacer preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo organizamos la diferencia sin convertirla en jerarqu\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo construimos autoridad sin convertirla en dominaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo sostenemos comunidad sin sacrificar a quienes la sostienen?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo defendemos la diversidad de g\u00e9nero y sexualidad sin depender \u00fanicamente de vocabularios producidos por quienes antes la criminalizaron?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente al patriarcado y frente al individualismo que nos ense\u00f1a a vivir como si no debi\u00e9ramos nada a nadie, estas epistemolog\u00edas africanas no ofrecen nostalgia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ofrecen vocabulario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y a veces, para rehacer el mundo, lo primero que falta es eso: palabras que no hayan sido fabricadas por quien lo rompi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Preguntas para el aula<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Pensadas para bachillerato, ciclos superiores o universidad inicial. Admiten trabajo individual, debate o din\u00e1micas de grupo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1.<\/strong> El art\u00edculo describe la <em>seniority<\/em> yor\u00f9b\u00e1 como un principio de organizaci\u00f3n social donde la autoridad no depende del g\u00e9nero biol\u00f3gico, sino de la edad relativa y la posici\u00f3n en el linaje. \u00bfQu\u00e9 cambiar\u00eda en vuestras instituciones m\u00e1s cercanas \u2014familia, escuela, lugar de trabajo\u2014 si la autoridad se distribuyera m\u00e1s por responsabilidad demostrada que por g\u00e9nero? Discutid en grupos de tres o cuatro personas y compartid una conclusi\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2.<\/strong> Sylvia Tamale distingue entre \u00abderecho consuetudinario estatal\u00bb (costumbre fijada y congelada por administraciones coloniales y Estados poscoloniales) y \u00abderecho consuetudinario vivo\u00bb (pr\u00e1cticas negociadas en la vida cotidiana). Buscad un ejemplo en vuestro entorno \u2014local, nacional o europeo\u2014 donde una norma presentada como \u00abtradici\u00f3n\u00bb o \u00abcostumbre\u00bb pueda ser, en realidad, una construcci\u00f3n hist\u00f3rica relativamente reciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3.<\/strong> El art\u00edculo documenta que muchas leyes que criminalizan relaciones entre personas del mismo sexo en pa\u00edses africanos proceden de la Secci\u00f3n 377 del C\u00f3digo Penal colonial brit\u00e1nico, no de tradiciones africanas precoloniales. \u00bfC\u00f3mo cambia ese dato el debate habitual sobre \u00abvalores culturales propios\u00bb frente a \u00abimposici\u00f3n occidental\u00bb? Debatid asignando a distintos grupos posiciones diferentes antes de buscar s\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4.<\/strong> Ifi Amadiume documenta instituciones como las \u00abhijas varones\u00bb y los \u00abesposos femeninos\u00bb igbo, que no equivalen a identidades contempor\u00e1neas como el lesbianismo o la transgeneridad, sino que responden a l\u00f3gicas de linaje, herencia y econom\u00eda. \u00bfQu\u00e9 nos ense\u00f1a ese matiz sobre los riesgos de proyectar categor\u00edas actuales sobre el pasado? \u00bfY sobre los riesgos contrarios de negar que haya existido diversidad hist\u00f3rica?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5.<\/strong> Molara Ogundipe-Leslie propone que las mujeres africanas cargan con \u00abseis monta\u00f1as\u00bb de opresi\u00f3n simult\u00e1neas: colonialismo, estructuras tradicionales, falta de acceso a recursos, patriarcado, discriminaci\u00f3n racial e interiorizaci\u00f3n de la opresi\u00f3n. Adaptad esa imagen a vuestro contexto: \u00bfqu\u00e9 monta\u00f1as identific\u00e1is? \u00bfSiempre son las mismas para todas las personas?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Preguntas para pensar<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Para el lector individual. Sin respuestas correctas predeterminadas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1.<\/strong> \u00bfQu\u00e9 parte de lo que considero \u00abnatural\u00bb en la organizaci\u00f3n del g\u00e9nero \u2014roles, autoridad, parentesco, familia\u2014 podr\u00eda ser, en realidad, una construcci\u00f3n hist\u00f3rica relativamente reciente?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2.<\/strong> Cuando pienso en comunidad, \u00bfqui\u00e9n aparece en ese \u00abnosotros\u00bb? \u00bfHay personas o cuerpos que queden impl\u00edcitamente fuera, sin que yo lo haya decidido de forma consciente?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3.<\/strong> Ubuntu plantea que la persona se construye en relaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 relaciones reconozco como constitutivas de qui\u00e9n soy? \u00bfCu\u00e1les no reconozco, aunque tambi\u00e9n me sostienen?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4.<\/strong> El nego-feminismo de Nnaemeka propone transformar estructuras desde dentro, con paciencia y negociaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1ndo esa estrategia es sabia y cu\u00e1ndo puede volverse, sin quererlo, c\u00f3mplice de lo que intenta cambiar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5.<\/strong> Las pensadoras de este art\u00edculo no defienden un pasado puro; defienden la capacidad de leerlo con precisi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 significa para m\u00ed leer mi propia historia \u2014la de mi familia, mi comunidad, mi cultura\u2014 sin idealizaci\u00f3n ni caricatura?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Recursos para seguir aprendiendo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Libro \u00b7 Sylvia Tamale \u00b7 2020<\/strong> \u2014 <em>Decolonization and Afro-Feminism<\/em>. Daraja Press (acceso abierto parcial). El marco m\u00e1s articulado del afro-feminismo decolonial contempor\u00e1neo. Cubre cuerpo, sexualidades, derecho consuetudinario, espiritualidad y academia desde el Sur. Punto de entrada para quien quiera leer directamente a una de las autoras centrales del art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Libro \u00b7 Oy\u00e8r\u00f3nk\u1eb9\u0301 Oy\u011bw\u00f9m\u00ed \u00b7 1997<\/strong> \u2014 <em>The Invention of Women<\/em>. University of Minnesota Press. Texto fundacional que cuestiona la universalidad del g\u00e9nero como categor\u00eda binaria a partir del caso yor\u00f9b\u00e1 precolonial. Imprescindible para quien quiera profundizar en la genealog\u00eda del argumento sobre la \u00abbio-l\u00f3gica\u00bb occidental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Libro \u00b7 Ifi Amadiume \u00b7 1987<\/strong> \u2014 <em>Male Daughters, Female Husbands<\/em>. Zed Books. Etnograf\u00eda rigurosa sobre parentesco igbo. Referencia indispensable para entender la fluidez de los roles sociales antes de la colonizaci\u00f3n. Cl\u00e1sico del feminismo africano que sigue siendo lectura de referencia en estudios de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Revista \u00b7 Feminist Africa<\/strong> \u2014 feministafrica.net \u00b7 Acceso abierto. Fundada por Amina Mama en 2002, hoy en la Universidad de Ghana. Archivo completo disponible en l\u00ednea. Cubre feminismos africanos, g\u00e9nero, sexualidades, cuerpo, descolonizaci\u00f3n y academia desde el Sur Global. La fuente peri\u00f3dica m\u00e1s completa del campo en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Informe \u00b7 Human Rights Watch \u00b7 2008<\/strong> \u2014 <em>This Alien Legacy: The Origins of \u00abSodomy\u00bb Laws in British Colonialism<\/em>. hrw.org \u00b7 Acceso abierto. Documentaci\u00f3n rigurosa del origen colonial de las leyes que criminalizan la diversidad sexual en pa\u00edses de la Commonwealth africana. \u00datil como material de contexto jur\u00eddico e hist\u00f3rico para la secci\u00f3n sobre sexualidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Art\u00edculo \u00b7 CohesionART \u00b7 2026<\/strong> \u2014 <em>Ubuntu: comunitat, just\u00edcia i dignitat davant l'individualisme<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.cohesionart.org\/ca\/ubuntu-comunidad-justicia-y-dignidad-frente-al-individualismo\/\">https:\/\/www.cohesionart.org\/ubuntu-comunidad-justicia-y-dignidad-frente-al-individualismo\/<\/a> Primer art\u00edculo de esta misma serie. Presenta Ubuntu como \u00e9tica comunitaria y horizonte relacional frente al individualismo. Lectura previa recomendada para situar el hilo conductor de este segundo art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Referencias<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Formato Chicago autor-fecha. Orden alfab\u00e9tico. DOI\/URL cuando existe.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amadiume, Ifi (1987). <em>Male Daughters, Female Husbands: Gender and Sex in an African Society<\/em>. London: Zed Books.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bakare-Yusuf, Bibi (2003). \u00ab&#8216;Yorubas Don&#8217;t Do Gender&#8217;: A Critical Review of Oy\u00e8r\u00f3nk\u1eb9\u0301 Oy\u011bw\u00f9m\u00ed&#8217;s <em>The Invention of Women<\/em>\u00ab. <em>African Identities<\/em>, 1(1), 121-142.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chisale, Sinenhlanhla S. (2018). \u00abUbuntu as care: Deconstructing the gendered Ubuntu\u00bb. <em>Verbum et Ecclesia<\/em>, 39(1), a1790. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.4102\/ve.v39i1.1790\">https:\/\/doi.org\/10.4102\/ve.v39i1.1790<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cornell, Drucilla y Van Marle, Karin (2015). \u00abUbuntu feminism: Tentative reflections\u00bb. <em>Verbum et Ecclesia<\/em>, 36(2), a1444. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.4102\/ve.v36i2.1444\">https:\/\/doi.org\/10.4102\/ve.v36i2.1444<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Epprecht, Marc (2008). <em>Heterosexual Africa? The History of an Idea from the Age of Exploration to the Age of AIDS<\/em>. Athens: Ohio University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gaudio, Rudolf Pell (2009). <em>Allah Made Us: Sexual Outlaws in an Islamic African City<\/em>. Malden: Wiley-Blackwell.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Human Rights Watch (2008). <em>This Alien Legacy: The Origins of \u00abSodomy\u00bb Laws in British Colonialism<\/em>. New York: HRW. <a href=\"https:\/\/www.hrw.org\/report\/2008\/12\/17\/alien-legacy\/origins-sodomy-laws-british-colonialism\">https:\/\/www.hrw.org\/report\/2008\/12\/17\/alien-legacy\/origins-sodomy-laws-british-colonialism<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mama, Amina (1995). \u00abFeminism or Femocracy? State Feminism and Democratisation in Nigeria\u00bb. <em>Africa Development<\/em>, 20(1), 37-58.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mamdani, Mahmood (1996). <em>Citizen and Subject: Contemporary Africa and the Legacy of Late Colonialism<\/em>. Princeton: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Manyonganise, Molly (2015). \u00abOppressive and liberative: A Zimbabwean woman&#8217;s reflections on ubuntu\u00bb. <em>Verbum et Ecclesia<\/em>, 36(2), a1438. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.4102\/ve.v36i2.1438\">https:\/\/doi.org\/10.4102\/ve.v36i2.1438<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nnaemeka, Obioma (2004). \u00abNego-Feminism: Theorizing, Practicing, and Pruning Africa&#8217;s Way\u00bb. <em>Signs<\/em>, 29(2), 357-385. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1086\/378553\">https:\/\/doi.org\/10.1086\/378553<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nzegwu, Nkiru (2006). <em>Family Matters: Feminist Concepts in African Philosophy of Culture<\/em>. Albany: SUNY Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ogundipe-Leslie, Molara (1994). <em>Re-Creating Ourselves: African Women and Critical Transformations<\/em>. Trenton: Africa World Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oy\u011bw\u00f9m\u00ed, Oy\u00e8r\u00f3nk\u1eb9\u0301 (1997). <em>The Invention of Women: Making an African Sense of Western Gender Discourses<\/em>. Minneapolis: University of Minnesota Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saidi, Christine (2010). <em>Women&#8217;s Authority and Society in Early East-Central Africa<\/em>. Rochester: University of Rochester Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tamale, Sylvia (2014). \u00abExploring the Contours of African Sexualities: Religion, Law and Power\u00bb. <em>African Human Rights Law Journal<\/em>, 14(1), 150-177.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tamale, Sylvia (2020). <em>Decolonization and Afro-Feminism<\/em>. Ottawa: Daraja Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Van Allen, Judith (1972). \u00ab&#8216;Sitting on a Man&#8217;: Colonialism and the Lost Political Institutions of Igbo Women\u00bb. <em>Canadian Journal of African Studies<\/em>, 6(2), 165-181. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.2307\/484197\">https:\/\/doi.org\/10.2307\/484197<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo el binario colonial rigidiz\u00f3 el g\u00e9nero en \u00c1frica y qu\u00e9<br \/>\n  ofrecen los feminismos africanos \u2014Oy\u011bw\u00f9m\u00ed, Amadiume, Tamale,<br \/>\n  Nnaemeka, Mama\u2014 para enfrentar el patriarcado y el<br \/>\n  individualismo contempor\u00e1neo. 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